
Con una voz que transmite la esencia del Valle del Mantaro y una disciplina que la ha llevado a ocupar el primer puesto en su carrera de Contabilidad, Lizet Hinostroza Enrique, estudiante del sexto ciclo del Instituto Continental, demuestra que los sueños pueden caminar de la mano cuando se cultivan con esfuerzo, pasión y amor por la familia.
Desde niña, el canto fue su refugio y alegría. Participaba en concursos escolares y siempre destacaba por su talento. Esto la llevó a formarse en una academia de canto posteriormente y encontró en la música folclórica, como el santiago, una manera de conectar con sus raíces. “Me inspira pensar que algún día podré grabar mis propias canciones y videoclips, para difundir mi esencia”, comparte.

Lizet sostiene que eligió la carrera de Contabilidad porque siempre le apasionaron los números. Hoy, además de estudiar, trabaja en un estudio contable y jurídico, donde ya empezó a trazar su camino profesional con firmeza y compromiso. Además, su esfuerzo le ha permitido obtener una beca de excelencia académica, orgullo que dedica a sus padres y a sus cinco hermanos menores, quienes son su mayor inspiración.
Equilibrar el trabajo, el estudio y el arte no es sencillo, admite Lizet, pero lo logra gracias a la organización y al apoyo constante de su familia. Sus presentaciones artísticas suelen ser los fines de semana, mientras que sus noches las dedica al estudio y sus días al trabajo.
Mirando hacia adelante, sueña con especializarse en áreas como recursos humanos y tributación, continuar estudios de maestría y doctorado, y al mismo tiempo seguir creciendo como artista folclórica. Su meta es llevar su música a escenarios más grandes y rendir tributo a su principal motivación: su abuelo, Severo Hinostroza Gómez, a quien dedica cada logro alcanzado.